Lista de alimentos que te ayudan a regenerar el cartílago

La pérdida del cartílago está muy relacionado a la inadecuada alimentación, que está caracterizada por la ausencia de aminoácidos, estos ayudan a absorber el calcio y generar colágeno para la reconstrucción de los tejidos.

Sin duda existen zonas más propensas a dañarse más fácilmente como las articulaciones de las rodillas. El cartílago se reconstruye dependiendo de los alimentos que contiene nuestra dieta. Es conocido también que la artritis afecta los tobillos, rodillas, muñecas, codos y hombros, y afecta a muchas personas en el mundo.

En ese sentido, se recomienda tomar alimentos con lisina, que el cuerpo no puede producir y se debe ingerir a través de los alimentos. Las carnes rojas y carne de cerdo tienen alto nivel de dicho aminoácido.

Por último, las frutas también son ricas en lisina como los mangos, albaricoque, peras manzanas e higos.

Lista de otros Alimentos

Cúrcuma

La cúrcuma es una semilla utilizada desde hace más de 4.000 años. Según documenta la Universidad de Maryland, “los estudios realizados han constatado su efectividad en varias dolencias como en la reducción de la inflamación o problemas digestivos”.

Naranjas

Como todo cítrico, estamos ante un poderoso antioxidante. La literatura científica ha demostrado que las naranjas también son efectivas en la protección de las articulaciones. Un buen ejemplo es el estudio recogido en American Journal of Epidemiology con más de 29.000 mujeres que así lo constata.

Aceite de oliva

La dieta mediterránea se ha posicionado como una de las que más reducen el dolor y la rigidez en los pacientes con artritis reumatoide. Las propiedades antiinflamatorias del aceite de oliva se atribuyen al ácido oleico, que contiene polifenoles y ácidos grasos omega-3, los cuales son antioxidantes, como prueba un estudio italiano.

Brócoli

Al parecer, y según un trabajo realizado durante once años por la Clínica Mayo, el consumo frecuente de brócoli, de colifror y otras verduras crucíferas, protege contra el desarrollo de artritis.

Jengibre

Durante cientos de años se ha utilizado para tratar las náuseas, las migrañas o, incluso, la tensión arterial elevada. En los últimos años algunas revistas han expuesto resultados distintos sobre sus beneficios para la artrosis, pero un reciente trabajo publicado en el Journal of Medicine Food apoya su papel antiinflamatorio y antioxidante.

Frambuesas y moras

Las antocianinas son un antioxidante perteneciente al amplio grupo de los flavonoide que son responsables del pigmento rojizo en alimentos como las moras, las fresas, las frambuesas o las cerezas.

Un estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard, que examinó los niveles de proteína C reactiva (PCR) como marcador de la inflamación en la salud cardiovascular, constató que aquéllos que ingerían mayor cantidad de las frutas citadas tenían niveles inferiores de la proteína.

Aunque el estudio se basó en la salud cardiovascular de los participantes, hay implicaciones para los afectados de artrosis ya que se constata el poder antiinflamatorio de estas frutas. A todos estos alimentos se suman las evidencias propias aportadas por los siguientes minerales y vitaminas indispensables para la buena salud de las articulaciones, según anota el doctor Manuel Villanueva.

Magnesio

Especialmente indicado para la protección de los huesos. Podemos encontrar este mineral en los frutos secos (almendras, piñones o sésamo) y en verduras como la acelga o la espinaca. También en frutas desecadas como las ciruelas.

Azufre

Un metaanálisis publicado en Archives of Internal Medicine avala la teoría de la eficacia del azufre en el tratamiento sintomático de la artritis de rodilla. Las proteínas animales, especialmente pescados, aves y carnes magras (en su justa medida), son ricas en azufre.

Vitamina D

Un estudio con 29.000 mujeres sin antecedentes de artritis encontró que aquellas que consumían más vitamina D tenían un riesgo menor de desarrollar artritis reumatoide.

Los resultados forman parte de la gran investigación Framingham que constató además una disminución en las probabilidades de progresión de la enfermedad en las participantes que consumían mayores cantidades de la vitamina.

Además de pescado azul, pocos alimentos naturalmente la contienen, aunque algunos, como los productos lácteos y el pan, puede estar fortificados con ella. Sin olvidar que el sol, tomado con precaución, es el gran aliado de los huesos, ya que permite sintetizar el calcio que se obtiene de los lácteos y las verduras de hoja verde, por ejemplo.

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